Hace unos meses, la afamada productora, distribuidora y desarrolladora de videojuegos Electronic Arts registró el título de un nuevo juego llamado Dante’s Inferno, cuyo argumento estaba obviamente inspirado en “La Divina Comedia” de Dante Alighieri. La sinopsis, al menos, lo dejaba claro: “El juego nos lleva a través de un viaje a las profundidades del infierno. Una interpretación moderna del poema clásico.”
Lo curioso del tema es que, sin existir aun datos oficiales sobre el género, el enfoque, los personajes, o las plataformas; y sin que ni siquiera hayan visto la luz las primeras imágenes del juego, ya hay varias productoras cinematográficas de alto copete dándose palos por conseguir los derechos para rodar una adaptación cinematográfica o televisiva basada en la franquicia. Y es que, según Variety, ni más ni menos que la Universal, la Paramount Pictures, la New Regency y la Metro Goldwyn Mayer están pujando muy fuerte por Dante’s Inferno. La Warner Bros, por cierto, se ha retirado de la competición.
Resulta inquietante que la crisis de ideas y el estancamiento creativo en el que lleva años embarrada la industria de Hollywood, haya llevado a los grandes estudios a tal grado de desesperación a la hora de alimentarse de otros medios. Ya no sólo prostituyen títulos históricos del mundo de los videojuegos o la literatura. Ya ni siquiera esperan a ver si el próximo juego/cómic/libro de turno va a tener un mínimo de calidad, o un éxito que convierta su adaptación fílmica en algo rentable y sin riesgos. Se han convertido en una bandada de buitres hambrientos luchando entre ellos por su porción de carne, explotando cualquier idea con la que se crucen sin pararse a pensar en los convencionalismos o los raíles narrativos que diferencian a cada medio. La originalidad en las ideas es algo que en Hollywood, ya no se valora. Y eso, amigos, es una muy mala señal. La peor de todas, quizá.