Aunque pueda parecer un tonto cortometraje de dibujos animados, El espectro del bosque provoca más sensaciones en un minuto y medio de lo que muchas películas de mucho más alto presupuesto.
Desde luego su autor, Andrés Borghi, sabe como poner la piel de gallina con dibujos en blanco y negro.
Con cuestiones planteadas sobre la felicidad del muerto y el miedo, es difícil no pensar en él después de haberlo asistido.