Si en 1986 el genio David Cronenberg nos ponía los pelos de punta con su remake de La Mosca (Kurt Neumann, 1958), y Chris Wallas intentaba hacer lo propio con su secuela tres años después, este simpático insecto vuelve a saltar a la gran pantalla, aunque esta vez sin multiplicar su tamaño ni combinarse con seres humanos, o eso parece. Flies, además, se sube al carro de la nueva hornada de películas en 3D que tan de moda se ha puesto en los últimos meses, convirtiéndose en el que será el primer film australiano de la historia en hacer uso del efecto estereoscópico.
El guión de Flies, sin estar aún terminado, deja entrever que no se desmarcará demasiado del planteamiento de algunas películas del mismo estilo como Piranha (Joe Dante, 1978) o El Imperio de las Hormigas (Bert I. Gordon, 1977).
La historia cuenta como unas moscas alteradas genéticamente escapan de un laboratorio y atacan un pequeño pueblo donde está a punto de inaugurarse una atracción para turistas con la forma de un gigantesco moscardón.
El rodaje empezará a principios de 2009, bajo la batuta del director Jamie Blanks (Leyenda Urbana), sobre un guión de Anthony Egan, y produce el veterano David Hannay.