Creo que nunca he hablado aquí de mi total debilidad por los thrillers marginales. Es decir, aquellas películas de drama y acción que se desarrollan en entornos inspirados en los más bajos fondos de la sociedad. Trainspotting (Danny Boyle, 1996) es un claro ejemplo de ello, aunque sus virtudes van mucho más allá, tocando otros géneros como la tragicomedia.
El caso es que hoy he descubierto una nueva película en producción, también británica, que podría catalogarse en ese subgénero. Se trata de Shifty, escrita y dirigida por Eran Creevy, y con cierto parecido a la magnífica Layer Cake (J.J. Connolly, 2004).
Riz Ahmed toma el papel principal en Shifty, un trepidante thriller lleno de acción que abarca 24 horas de la vida de un joven traficante de crack y cocaína en el extrarradio de Londres. El súbito regreso a casa de su mejor amigo inicia una cadena de sucesos que somete la vida de Shifty a una espiral de caos incontrolado. Acechado por un cliente desesperado por drogarse a cualquier precio, y con su familia a punto de darle la espalda para siempre, Shifty deberá burlar a un traficante rival que está decidido a tenderle una trampa. Mientras su viejo amigo Chris (Daniel Mays) se enfrenta al oscuro pasado que dejó atrás, Shifty se verá obligado a plantar cara al violento futuro hacia el que se dirige a toda velocidad.