RetroHorror: Alex Kidd in Shinobi World
Sega Genesis, o Megadrive como sería conocida en nuestro territorio, fue un gran hito entre las consolas. No obstante, de manera similar a lo que ocurrió en Nintendo cuando apareció Super NES, la anterior máquina de la compañía, Master System tenía una base de consumidores de juegos ya establecido, especialmente en Europa y Brasil. En un esfuerzo por tratar de exprimir esta parte del mercado, Sega siguió lanzando títulos para la vieja máquina invirtiendo pocos recursos en ellos, a menudo obteniendo resultados algo decepcionantes.
Alex Kidd in Shinobi World no es precisamente el mejor título existente para el sistema, pero la historia tras él no deja de ser curiosa. Tras el éxito de ciertas parodias en forma de videojuego como Parodius o Dracula Kid, Sega decidió lanzar un nuevo Shinobi para su ya envejecida Master System. Originalmente concebido como Shinobi Kid, este peculiar título pretendía devolvernos al universo Shinobi de la mano de un ninja cabezón que pretendía ser gracioso.
A los que quizás no les iba a parecer tan divertido eran los propietarios del anterior Shinobi, un juego que exhibía un diseño superior, mejores gráficos, una historia algo más elaborada y en definitiva, un precursor mil veces mejor que esta excusa para un videojuego. Los mandamases de Sega, viendo venir el estropicio, decidieron que la mejor opción era lanzar el juego dentro de la saga Alex Kidd, una decisión desesperada para salvar el título que destruiría para siempre la saga del chico mono.
Recientemente han aparecido capturas del Ninja Kid original revelando detalles tan macabros como el primer enemigo final (que afortunadamente fue descartado) llamado Mari-Oh y que no era más que una parodia del fontanero con armadura de guerrero samurái. Se pueden aprender varias lecciones de la historia tras este juego, pero sin duda hay un par especialmente notables: un buen nombre en un mal producto sólo sirve para empañar ambas cosas (sí, te miro a ti, Konami, y a tu Silent Hill: The Room) y antes de hacer una parodia, intenta que tu producto no sea una parodia de sí mismo. Evitad este despropósito a toda costa y ¡nos vemos la semana que viene!
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